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Existe un tema gastado y ultra vapuleado y es, como sabrán ya, el tema del tamaño del pitulín: ¿Es o no importante el tamaño de la gaviota? La respuesta es obvia, es lógica. La respuesta es Si.Están los que dicen que no, que en realidad importa el uso que se le de, o mejor sería el 'buen' uso, la creatividad.Y están los que sin dudarlo demasiado, los que con brutal honestidad dicen que el tamaño es importante. Yo adhiero a estos últimos. Y a continuación daré mi fundamento.He crecido viendo a señores portadores de termos Lumilagro empomarse a señoritas sonrientes que gritaban de alegría con la frescura de lo habitual, como si fuera lo normal. Y a eso alguien me puede objetar: se trata de eso, el mercado cinematográfico triple equis es eso. Bien, eso es cierto, pero para sostener mi opinión lo voy a sacar de contexto, lo voy a sacar de ese mercado. Y hete aquí que miremos hacia donde miremos asistimos a la cultura del 'más es mejor'. Entonces vemos a señores con autos cada vez más grandes y más modernos, vemos en los gimnasios, cada vez más grandes, señores cada vez más musculosos y aceitados. Los alfajores dejaron de ser simples para ser triples, cuadruples, gigantes, igual que las afeitadoras descartables. Los barcos, los aviones, las motos, todo es más grande. Las casas son cada vez más grandes y más inteligentes que sus habitantes, los edificios son tan altos que le rascan el punto g al cielo, las tetas cada vez más infladas, las tvs cada vez tienen más pulgadas, los panchos, (incluso los panchos!), tienen la salchicha más grande. Se necesita cada vez más dinero para obtener cada vez más cosas porque, insisto, de eso se trata: de tener más que el resto. Asistimos a la era de la exageración. Entonces no me extraña que, más allá de la anatomía, más allá del tamaño per se de la viborita, más allá de la creatividad que viene con el dueño, tenerla chica es un castigo del cielo. Y es triste, es lamentable. Tener poco, tener menos, va contra los indicadores del éxito. Sin embargo, siempre hay un pelo en el huevo, hay una buena noticia. Así como el cristal por donde se lo mira es exclusivamente cultural, la vara con que se mide al dammificado es relativa. Siempre es relativa. En definitiva se habla sólo de tamaño, no de performance. No existe buen o mal cogedor, el secreto está en las combinaciones.
Una amiga tiene una cita esta noche y decidió no depilarse para no tentarse después, porque si tiene sexo la primera vez que se ven el tipo no la va a tomar en serio, al menos esa es su teoría.
Entonces no se depila para que no pase nada y así continuar viéndolo.
Son muchas las mujeres que usan ese método. Yo misma lo intenté hasta que me di cuenta de que no soy de las que resisten y que si no me depilaba lo iba a hacer igual, pero un poco más incómoda. Naturalmente, deserté.
Pero más allá de que sirva o no a cada una creo que tiene que ver más con nuestra herida narcisista que con la resistencia. Si bien es verdad que aún hay hombres que consideran que una dama que se jacte, que sea digna de su compañía, no debe coger en la primera cita, si bien hay hombres aún que toman la parte por el todo, es decir, creen conocer a una mujer en toda su extensión dependiendo de esa sola variable, no son la mayoría. Seamos justas.
No carguemos la responsabilidad, toda la responsabilidad en el otro género, porque decir que es culpa del otro, de él, que aún no entiende que coger es parte del circo, es también ser prejuiciosa.
Hay que saber reconocer, hay que tener la cintura suficiente como para saber deslizarse entre los caminos que tu partenaire te dibuja, porque no todo se reduce a eso, a coger o no coger en la primera cita. Estoy segura de que en su cabeza ocurren tantas cosas como en la tuya. Se trata de jugar un poco el juego de la seducción.
Otra cosa que me dijo mi amiga, la peluda, cuando yo le contesté que aun así no me resistía fue 'Y lógico, son así, te seducen, te convencen de que le solpletees la pistola y después la que queda en falta sos vos'. Y no, no, eso es histeria pura, eso es ingenuidad, eso es faltar a la verdad. Eso te lo dijo tu abuela cuando empezaste a salir de noche, eso te lo dijo tu madre cuando te empezaste a comprar tus propias bombachas cada vez más chiquititas, y tu padre cuando las vio colgadas en el baño. Hay que hacerse cargo también de la parte que nos toca. Si salimos con un tipo y nos echamos una revolcada y al otro día no te llama, no es que le dio un ataque de moral y por haberle agarrado el muñeco de todas las formas posibles la noche anterior resulta que no sos la elegida para ser la madre de sus hijos. NO, no, es simplemente que no le gustaste, que no la pasó tan bien.Y si no le gustaste, hayas hecho el salto del tigre con el molinete fantástico o te hayas comportado como si fuera una entrevista de trabajo no te va a llamar, no te quiere volver a ver, no hay tu tia.
Mujeres, un poco de logica. Queremos que se nos reconozca la igualdad de género pero a la hora de los bifes nos escondemos detrás de la histórica diferencia.Es una suposición cómoda, pero las suposiciones son la base del fracaso.