domingo, 20 de junio de 2010

Doctora (des)amor. Parte II 'El regreso del Jedi'

Enviado por Anna O.

Cuando una pasa mucho tiempo en pareja adquiere vicios y mañas, adquiere costumbres. Y cuando se separa el duelo también (o sobretodo?) consiste en la dificilísima tarea de andar cambiando o tales vicios, mañas y costumbres. No es una tarea imposible es que somos vagas, estamos grandes, ya nos habíamos amoldado lo más bien como para sopor(rrr)tar un catálogo de cosas que de otra forma no hubieramos concebido. Pero cuando no queda otra finalmente una incursiona y la mayoría de las veces, si no todas, sale airosa, incluso mejorada. Una nueva version de si misma sale a la luz como un brillante sobre el mic (sic).
Resulta que un buen día aparece otra persona en el horizonte. Cuando ya te habias acostumbrado a estar así, o sea, cuando ya habias adoptado otras mañas y vicios nuevos viene un ñato a desestabilizarte.
Y dudás, y creés que no podés dejar pasar la opción, ya sea porque tu madre te dijo que estabas hecha una solterona o porque cuando festejaste tu último cumpleaños sobraban un montón de velas y mucho espacio. Y además el ñato tiene algo que vale la pena. Te gusta. Y vas. Y te encontrás con un montón de escenas de las que te habías olvidado de tanto estar noviando y que definitivamente quisieras saltear pero no se puede, y de pronto se torna trabajoso, se engoma todo.
Es como cambiar de psicólogo. Una ya no tiene ganas de recorrer tan mesuradamente los firuletes de la seducción. Que está buenísimo, "es el mejor estado" y dale nomás pero cuando ya pasaste esa liñita que te da la pauta de que ahi te vas a quedar. Una ya sabe cuando va a morir luego del polvo o cuándo vas a querer seguir viendolo. Entonces tanto rodeo es deliberadamente al pedo.
La peor parte es la espera. Qué mierda. Y voy a hablar de mi en esta ocasión porque el relato es desgarrador y merece un lugar en el aire... a ver si alguien lo escucha. Yo soy la peor.

Salgo con un pibe (insisto, creo haber aprendido a identificar algunas señales. Creo, o al menos he podido saber cuándo el pibe me va a volver a llamar, cuándo no quiero que me vuelva a llamar, y cuándo me encantaría que me llame pero no va a ser entonces saludo las ilusiones con un chau acompañado con una mueca de desilusión cuando me voy de su cama al otro día) y está todo bien. Da para una segunda vuelta aunque sea para ver si no estabas bajo el efecto de algún psicotrópico o de los dichos de mi madre esa noche y para ver si es realmente así. Y salí y, amena sorpresa, era así y da, ¡encima! para una tercera vuelta. Magnífico, 'entrás en el círculo de nuevo. Estás en el mercado otra vez' me dije. Pero aparecieron esas zonas grises, pantanosas. Ya había perdido el training y la verdad extraño la 'comodidad del hogar'. Lo llamo? quedo como una arrebatada si lo llamo?. No lo llamo. Le mando mje d txt? y si no me responde? No le mando. Y me manda! Aleluya! Y yo me hinflo toda, porque vencí mi ansiedad y le respondo. Y no contesta!. Entonces me doy manija a lo loco. Y pienso: Le habrá llegado? le habré dado pie para que responda? Y agarro el tel y lo dejo unas 15 veces.
Y pasan algunos minutos que parecen mil y escucho el piriiiip del mensaje de texto. Cuanto stress, dejate de joder! Relajáte... me digo. Y pasa. Arreglamos para salir nuevamente. Teniendo como norte las primera o la segunda salida, en la que lo pasamos maravillosamente, de pronto en medio de la cena se genera un silencio.
Y entro a manijearme de nuevo. Y pienso que capaz que está aburriéndose conmigo. Y no lo puedo preguntar porque quedo como una fucking paranoica que no entiende que cuando hay silencio se callaron los dos, no él solamente (no hace falta diagnosticar, fue un como si), o que quizá se cuelga porque él es así, entonces revuelvo el dulcedeleche del flan que quedó a la mitad del postre y busco algo en mi archivo mental para aceitar la conversa. 'No lo está pasando bien' pienso . Y trato de recomponerte. Y de pronto dice algo, o me sonríe, o me acaricia la mejilla y suspio y me reís de mi... por no llorar.
Al otro día, luego de la noche juntos y la mar en coche, surge el 'hablamos' y de nuevo empieza el círculo... y de nuevo extraño el calor de hogar, las pompas de la acostumbrada compañía...
Pero por quéeee! Si hace tan poquito, apenas tres semanas me daba la sensación de que estaba muerto y hasta me 'molestaba', si hasta hace tan poquito una noche en que yo no tenia ganas de nada se puso absurdamente insistidor... Aj, qué me pasa?
Me rasgo rabiosamente mis histéricas vestiduras hasta que aparece otro humilde servidor que de pronto me tira un guante... y yo lo recojo como si nada pasara.
Hay tres clases de amor, decia una notita en un diario de los importantes hace algunos domingos atrás. La pistola, hay tantos como personas.
Hay una suerte de tango que dice: a quien quiera acompañarme les cambio versos por penas...
Yo sé que alguien en este espacio virtual anda navegando con parecidos menesteres. Lo invito a atravesar mi humilde rio.

sábado, 5 de junio de 2010

Los treinti a Dora le generan tantas cosas!

Hay un antes y un después (no quiero ser repetitiva, pero lo amerita la ocasión)
Decía. Hay un antes y un despupes.
Antes de los treinti te preguntan: "Tenés novio?"
Después de los treinti te preguntan: "tenés chicos?" (con una recalcitrante impunidad)
Antes: Te retirás de los cumpleaños de día y con un pedo atómico. A veces sola.
Después: te retiras de los cumpleaños de día y con una bolsita llena de caramelos con la cara de Minnie que dice: "Mi primer añito". Y sola, o vas presa.
Antes: te dicen, para preguntarte o para disculparse, los que no te conocen se refieren a vos diciendo flaca, nena, piba, che, etc
Después: Señora (y no hay con qué darle. Me di por vencida cuando sentada en el cordón de la vereda un viernes a las 23.30 hs, fumando un cigarrillo prestado, sin maquillage con chupines y zapatillas porque todavia puedo, una adolescente me lo dijo, alegremente)
Antes: para salir un sábado de agosto te ponés lo mismo que para salir un sábado de enero.
después: te da frio cuando esa misma noche de agosto, yéndote a dormir, te recordás en la parada de bondi.
Antes: Tu padre no se oponía pero no le gustaba que salgas, que tengas una cita.
Después: está pensando en presentarte a sus amigos.
Antes: Para tus cumpleaños te regalan ropa, perfumes, zapatos.
Después: una juguera u otro artículo simil para la casa.
Antes: Tenés proyectos, tenés cosas por concretar, te imaginás un futuro lleno de éxitos de todo tipo.
Después: te enterás de que todo eso era mentira y sos proclive a encontrarte cara a cara con el fracaso. (Perdonen)
Antes: sin problema vas a laburar sin dormir y después volvés a salir o cumplis con algún compromiso. Te alcanza un Alical o un Sertal Compuesto. O un vasito de jugo de limón y un Tic Tac de menta para sobrevivir y llegar espléndida (o al menos sonriente)
Después: No lo hacés ni loca. Y si lo hacés, al otro día preferís morirte.
Antes: Tenés algunas cuestiones más morales. Tenés más vueltas. O más rodeos.
Después: Te tira la goma todo. (este beneficio supera todo lo demás)
Antes: probablemente un fracaso amoroso te dessstruya porque aun creés que habia algo que era para siempre y eso te deje como caca de oveja: chiquitita, dura y desparramada por el piso.
Después: Te pasó antes, te pasó con esmero y pareciera que a propósito. Entonces tenés una capacidad de recomponerte que da miedo. (Otro que supera. Y tiene que ver con que te tira la goma todo)
Antes: Vas al gimnasio para sostener los glúteos "manzana" o "pompón", según la genética que te haya tocado en suerte.
Después: vas al psicólogo para no hacerte problemas por ellos. No tenés tiempo para ir al gimnasio (además tenes ganas de seguir fumando y chupando vino. Esas cosas ya no se ceden)
Antes: a las chicas, jóvenes y bellas, que pasean en culo por tv, o que cobran fortunas por aparecer o cantar o crear o lo que sea, te causan una suerte de, llamémosle, admiración o algo por el estilo.
Después: Te da envidia, lisa y llana, porque tenés de movida y mínimo 5 años más que ellas. Y ganas de matarlas.
Antes: tenés miedos. Algunas cosas quizá no te salgan y te genera angustia o ansiedad.
Después: ya está, ya pasó. Ya tenés el resultado (seguramente ni el que esperabas ni el que rezabas para que no te pase. Otro, diferente, porque nada fue como pensabas) y, va de nuevo, te tira la goma todo.
Os dejo sacar sus propias conclusiones.
(y, eventualmente, enviar sugerencias)