Voy en un bondi, tengo un viaje largo y voy escuchando en mi mp3 a Pimpinella, y mientras ella grita, con esa voz finita y a la larga insoportable, "Por eso vete, olvida que existo..." Voy pensando en mi última experiencia reveladora.
En uno de estos ámbitos en los cuales inevitablemente pasan cosas (cualquier lugar que se comparte con gente, Freud tenia mucha razón) me encontré con un ñato que de entrada nomás me gusto. Le hubiera hincado el diente de buenas a primeras de no ser porque avisó cordialmente que tenía en su casa una mujer, su señora esposa. Yo soy muy respetuosa de algunas (pocas, pero esta es una) situaciones, entonces me salí de la pista. Pero alguna señal habré dado porque el que hincó el diente fue él (eu?) Y bueno, ahí agarré viaje. Y bueneeeeesemo! Palo y a la bolsa una vez por semana. El juego allí en el ámbito bendito que compartíamos tenia gusto a primavera. Que lindo, que maravilla. Esa sensación de tener un pequeño mundo escondido, con la complicidad absoluta y solo nuestra que condimentaba el asunto con creces. En fin, todas sabemos de qué hablo. Mensajes de alto contenido erótico (que gran invento el celular), besos robados, noches enteras de trampa con gusto a cigarrillo y vino tinto. Una barbaridad. En fin.
Un día empezaron a llegar menos mensajes, otro día no robamos ningún beso, otro día desapareció. Yo, que a pesar de todo conservo el respeto (y la dignidad) por sobre todas las cosas, le pregunté qué mierda le pasaba y me empezó a contar un problema personal que bla bla y lo tenía mal. Cabizbajo como andaba lo dejé tranquilo. Pero las cosas fueron cambiando de color y engomándose cada vez más. Ya lo dije antes, el tipo me gustaba y le hubiera dado hasta que se muera, pero sé que todo no se puede y con la ventaja de un corazón sano y con aviso me volví a correr de la pista, pero esta vez observaba. Resulta que el ñato solamente conmigo se mostraba compungido y eso me hinchó las pelotas, cuando yo estaba fuera de su campo visual él andaba normalmente, como si nada. Ya dije lo del respeto, así que lo encaré con ternura. Y lo demás, ese puro bla bla se parecía cada vez más a un culebrón centroamericano. Por suerte me corrí a tiempo. Y cuando me iba yendo, cuando con una sonrisa y la mirada siempre tierna le decía que ésta ya no estaba dentro de su campo de acción, que contara conmigo para lo que necesitara porque realmente sentía mucho aprecio por el pero que conserve el recuerdo de esas noches de alcohol y tabaco porque solamente eso iba a ser, un hermoso recuerdo, de ahora en más, porque entendía que estaba pasando por un mal momento personal y en mi afán de contenerlo no quería darle mas problemas ofreciendo sexo, droga y rocanroll, él balbuceaba frases como 'Esto no me cae en el mejor momento, pero lo respeto', o 'Entendeme gorda (si hay algo que me rompe soberanamente las pelotas es que me digan 'gorda' 'gordita' 'bebe') que estoy mal' etc, y yo entraba en calor y me subían las líneas de bronca. Hasta que dijo algo que me mandó nuevamente a foja cero, al nirvana, a la paz para empezar a robar besos por otro lado. 'Entendes que esto no es con vos, que estoy mal?'
Fue esclarecedor. Claro que si! Y lo que me dijo es cierto! Podría haber no escuchado esa pequeña frase y seguir enfurecida esperando cualquier respuesta, podría haber seguido elaborando estrategias y sin embargo en un rapto de lucidez entendí lo que me estaba diciendo: realmente no tiene que ver conmigo, es un ataque de concha y los ataques de concha no contemplan al otro, sino que atacan a quien lo sostiene.
Y lo transmito porque hay tantas mujeres que como yo se hacen cargo de lo que el otro no puede, como si fuera una la que lo genera, que me pareció que podía hacer una contribución, un bálsamo para algún ego, una forma de cortar, al menos en una sola y eso ya seria una tarea cumplida, con la cadena interminable de preguntas sin respuestas.
En la era de la globalizacion la histeria no discrimina genero. El ataque de concha tampoco.
Verdad: 1
Hace 14 años
