sábado, 12 de diciembre de 2009

Encuentros cercanos del tercer tipo

Hace unos años yo tenía un amigo* que tenía una fantasía con una amiga mia. Mi amigo era bien dotado (muy, parecía un caballo), muy generoso, muy desenvuelto. Nos juntábamos cuando a alguno se le cantaba, nos pegabamos unas cuantas revolcadas, comíamos unas empanadas, una pizza, tomabamos algún que otro vino y luego taza taza, cada uno a su casa. Era maravilloso, no había problemas, lo pasabamos muy bien dentro y afuera del ring. Eramos un dúo dinámico. Un violín.
Decía que tenía mi amigo una fantasía con mi amiga. Y ahi había tela para cortar: la señorita en cuestión era una turbina. Parecía un animé, una creación de Manara, la mejor. Y claro, cuando mi amigo la veía conmigo se le disparaban todos los ratones juntos.
Un día yo me puse a noviar y dejé de frecuentarlo. Igual manteníamos el contacto porque había buena onda. (Y también por si acaso, para qué mentir)
Una tarde cualquiera me encuentro a B (mi amiga en cuestión) y nos pusimos a charlar. Le empecé a contar de mi amigo y del provecho que yo le sacaba a sus fantasías con ella.
Yo: Ay B, no sabés lo útil que me has sido... Te acordás de mi amigo no? De *? Bueno, resulta que está con que te quiere partir en 32 pedazos, y cada vez que nos veíamos hablabamos de eso y surtía un efecto maravilloso.
B: Ah si? contame.
Yo: uf, de solo pensarlo me acaloro. Tiene una tararira que no se puede creer. Cada vez que nos encontrábamos se llenaba el lugar de fantasía y reviente. Nos dábamos a troche y moche amor del bueno, toda la noche. El pibe me hacía transpirar de todos colores, me hacía decir: 'seguí porque te mato' en cuatro idiomas, y yo sé apenas dos. No sé, tiene una barota mágica y un expertise que no pensé que existía. Un día nos huntamos con manteca y jugamos a la guerra de almohadas, después parecíamos dos gallinas cogiendo. No sólo por las plumas, te juro que hasta me hizo cacarear. No sé, B, es impresionante. La mayoría de las veces me he ido renga de su casa y al otro día tenía que pedir el día en el laburo porque no podía ni hablar. Mucho menos concentrarme. Cuanto glamour, cuanto reviente.
B: che, mirá vos... A vos te jodería que yo también le de un poquito? Porque a mi me encanta ese pibe, y encima con lo que me contás...
Yo: Pero B, cómo no me dijiste antes?. Es el sueño del pibe y yo lo aprecio mucho. Ya mismo lo llamo.
Lo llamé inmediatamente y casi se pone a llorar al teléfono.
Supe que se juntaron unos días después así que increpé a B.
Yo: Contame cómo te fue. Viste que parece una bestia lujuriosa traída directamente del sector pornográfico del Averno?
B: Si, yo que sé.
Yo: 'Yo que sé?' No entiendo, qué pasó?
B: No sé, estuvo bien, pero nada del otro mundo. He tenido mejores. Cuando le vi semejante salchichón primavera ahi entre paréntesis, porque te diste cuenta que es chuequito, no?, dije 'Bingo, papita pal loro', pero la verdad es que no fue para tanto. He tenido mucho mejores. No creo que lo vuelva a ver. Espero que no se ponga pesado.
Yo me quedé ahí, sin poder creerlo. Habría visto al mismo que yo frecuentaba? Será que tanto fantasear se había inhibido? Estaría enfremo?
Lo llamé como quien no quiere la cosa para preguntarle a él también. Y la respuesta, salvo por lo del salchichón primavera, fue más o menos parecida: 'Y... mas o menos. Yo pensé que iban a chocar los planetas y al final... No le digas a tu amiga que yo te dije esto, pero me da la sensación de que ella lo pasó igual que yo. No creo que nos volvamos a ver.'
Yo me quedé sin entender una goma. Un fracaso.
Tiempo después una amiga me presentó un petiso prometedor (esas fueron sus palabras) que se suponía que me iba a hacer ver y tocas las estrellas. 'Es un caño, vas a ver que no vas a querer parar nunca más' me dijo.
Me llamó, fui a la cita y luego fuimos a su casa. Hasta el momento había sido todo bárbaro. Pintaba que iba a terminar de mil maravillas pero a la hora de los bifes fue un fiasco del que prácticamente huí despavorida: no es que el tipo tuviera la poronga chica ni que le faltara pericia. No se quedó dormido ni tuvo otro problemita. Simplemente no andaba para ningún lado. Nos chocábamos al cambiar de posición o directamente no la encontraba. Le molestaban mis pelos, a mi el perfume... no sé. No había, simplemente, magia.
Y cuando me estaba volviendo a casa me acordé del episodio de B y después de un rato llegué a una conclusión:
No existen buenos o malos partenaires, sólo buenas o malas combinaciones.
(*:con el que me juntaba a coger pero sin compromiso, ni reproche, ni preguntas molestas.
)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podés decirnos lo que quieras por aca: