Dicen que la vida es un viaje, o mejor, un camino.
Lo escuché varias veces y recién cuando yo misma fui viendo, registrando a través de los años cómo pasan las cosas alrededor, cómo se establecen, hacen y deshacen los vínculos, surgen y se escapan oportunidades, aparecen eventualidades a pilotear o donde quedarse a vivir, etc, pude entender, es mi análisis, de qué hablaban cuando decían eso. Ahí es que caí en la cuenta de que soy 'grande'.
Lo que me hace pasar por acá, y estimo o espero que a ustedes también, es básicamente las relaciones con ellos, así que me voy a detener en ese (vastísimo) tema.
Esto de ser adulta me hizo dar cuenta de que ya no hay tanta oferta en el mercado como cuando una era más chica, donde los chicos estaban ahí, iban y venían, una podía elegir o irse sin muchos inconvenientes.
Ahora cada tanto te comés un garrón en el mejor de los casos, vienen tipos que se presentan sonrientes y cuando se te sientan enfrente te das cuenta de que tienen una historia generalmente mucho más compleja que la tuya... tienen historias! antes eso no pasaba. También tienen heridas, determinantes heridas que han cambiado el curso de sus esquemas... en fin. Se va acotando, van quedando los salditos y hay que revolver.
No quiero decir que sólo quedan las ofertas. Hay más que eso, pero hay que revolver, insisto.
Una amiga tenía un perro. Una perra, llamémosla O. Yo la recuerdo porque con mi amiga, pongámosle G, he compartido muchísimas cosas, hemos pasado mucho tiempo, así que O. ha también en cierto modo sido parte de mi vida adolescente. O, decían, tenía en síndrome de Peter Pan. Al parecer esto significa que su psiquis, tratándose de un perro vendría a ser su comportamiento, se había quedado estancado en la niñez. Entonces O tenía unos cuantos años, estaba en edad de merecer, era adulta pero se comportaba como un cachorro.
El punto al que voy es que, entre los saldos, que siempre van a ser saldos o devoluciones, también encontramos sujetos con el síndrome que aquejaba a los que estaban alrededor de O. Son los que, como Peter Pan, se presentan sonrientes y juguetones, muestran un mundo de fantasía, vuelan y dicen que con un polvito mágico te van a hacer volar a vos también y son hermosos, porque nadie en ese mundo de fantasía no lo sería. Entonces una, que viene baqueteada y un poco cansada, se engancha, mira cómo da esos saltos dejando una estela de purpurina cuando te muestran cómo vuelan y prometen que vos también cuando van ganando altura. Y una los mira desde el suelo (GRACIAS A DIOS) palpando la suave idea de que en una de esas estemos allí también. Y sin embargo van dando señales entre líneas. De pronto puede pasar que se escondan, por ejemplo, y una mira el cielo como una pelotuda, sosteniendo el foco de una forma absurda hasta que aparecen y una se olvida de que había estado en vilo un rato. O puede pasar que la fantasía se disipa, o mejor dicho que está ahi pero para una que la espera hay bastante poco, apenas migajas. Entonces una empieza a dar saltitos, por ejemplo, como para hacer de cuenta de que está aprendiendo a levantar vuelo pero no hay ni estela de purpurina ni nada de fantasía. Son saltos patéticos que te devuelven al suelo una vez que se acaba el envión. Y Peter está allá repartiendo sonrisitas en el cielo y vos apenas si podes llegar con la mirada.
Así va in crescendo, van apareciendo más y más señales y las menos astutas se rehusan a abandonar la idea de volar alguna vez. Pero Peter está más allá, ya anda haciendo sonar su Campanita por otros lugares. Las menos astutas se quedan esperando a que regrese. Y no va a volver.
O sí! y esta es la parte peligrosa. Porque el Sr Pan tiene bastante de histeria entonces cuando, como a los chicos, no hay nadie que les haga un jueguito, cuando en el suelo no hay nadie que los mire casi con éxtasis, vuelve a buscarlo. Las menos astutas corren el riesgo de caer nuevamente... entonces el mundo se va poblando de Peters Panes que nunca, nunca van a dejar de serlo.
Yo he sido una Menos Astuta alguna vez. Cuesta soltar la idea (aunque el conepto le moleste mucho a Dora) porque empieza a sangrar la herida, por lo general vieja, y empieza a doler pero cuando se la suelta con convicción, cuando la decisión, ya sea por voluntad ajena o propia, se hace carne realmente con el tiempo pasa, y las cosas se ponen más claras.
Y la ex menos astuta retoma el camino, quizá con la capacidad en el mejor de los casos de distinguir de qué se habla cuando se habla (o aparece) un Peter Pan.
(Y a Peter, lo único que tengo para decirle es que se meta a Campanita en el orto y haga el molinete cósmico)
Verdad: 1
Hace 14 años

Ley de Hellrung:
ResponderEliminarSi usted espera, se irá.
Extensión de Shavleson a la ley de Hellrung:
...después de causar su perjuicio.
Adición de Grelb:
Si fue malo, volverá.