Una cuestión que nos convoca siempre, que ha estado al menos una vez en la charla dominical de mate entre amigas es si tragar o escupir.
Al respecto, en ese momento crucial pueden pasar dos cosas: Que te avise (A), o que no (B). Si B, entonces tenés todo el derecho de apelar lo que quieras.
El tema está si A. Ahí está el asunto. Ahí se juega la decisión.
Luego de un arduo trabajo de campo, el cual consistía en una escueta encuesta de unas poquitas preguntas, algo así como una mínima entrevista semidirigida en la que obtuve todo tipo de respuestas, desde 'Ni lo menciones, me revuelve el estómago' Hasta el infaltable 'Oh, si, me encanta, mmm... no podría vivir ni un sólo día sin ese elixir de fantasía' mientras se manoseaba, me encontré con que la media se acerca más a la primer respuesta que a la segunda. Y se comprende: sentir ese líquido pálido, tibio, vizcoso y salado bañando la entrada de nuestro delicado tubo digestivo no se encuentra entre los manjares más apetecibles. Una cuota de desconfianza late en mi cuando alguna, con énfasis (siempre es con énfasis) me dice que se relame de solo pensarlo. Una quiere satisfacer hasta el infinito al parteneire de turno y desde ese lugar puedo entender esta preferencia particular. Nuestras abuelas aprendieron a cocinar porque sostenían que el hombre se quedaría contento junto a ellas conquistando su apetito. Hoy la orientación es otra pero la tendencia es la misma: hay que dejarlos contentos... y no está mal, después de todo son artífices de muchas alegrías.
Alguien me dijo que es una cuestión de costo-beneficio. Favor con favor se paga.
Digamoslo así: si no te gusta eso entonces ofrecé otra cosa. No sé, ofrecé las gomas, chichoneale como la Coca y se va a quedar chocho igual, o ponete con el culo mirando al norte, o, en el último de los casos, ofrecé la caripela pero no abras la boca. Se va a quedar, contento se va a quedar, y vos vas a tener lo tuyo, que en definitiva es lo que a una la hace pensar en la posibilidad de dedicarse a esos menesteres. Creo que la pregunta debería ser: 'Tragar o no tragar' en lugar de 'Tragar o escupir'. Hay que ser creativas, no hay tipo que no disfrute con eso, pero si te va a resultar traumático deja de ser divertido y no vas a querer más. Y pierden los dos.
Seamos honestas, sin algo a cambio NINGUNA estaría dispuesta, no ha nacido la mujer que lo haga por puro altruísmo.
