miércoles, 25 de marzo de 2009

Flora y fauna

En este maravilloso mundo del sexo existen mitos de todas las formas y colores, igual que en el resto de las areas habituales y habitadas.
Están, por ejemplo, los femeninos y los masculinos.
Dentro de los femeninos está esto de que una debe ser una dama afuera y una recontratrola en la cama. Mito viejo si los hay, mito machista si los hay. No digo que no sea divertido. No no, digo que si a vos no te va el rol de dominatriz, si no te agrada disfrazarte, si te da verguenza o no te sentís en el rol, para qué? pare de sufrir!
O, en la misma línea, que mientras más ágil seas para el salto del tigre o el molinete centrífugo más porotos te vas a sumar en el pais de las maravillas.
Una vez tuve un novio que, viéndome en bombachón de algodón marrón bien anticuado y antialérgico, me dijo: upa, qué sexy! No sé si me explico, yo tenía un arsenal de plumas y lentejuelas en mis cajones, estaba por armar un cuarto de tortura dinamarquesa en la baulera cuando me enteré de que a él le calentaban más que nada las bombachas de mi abuela (o de la suya, que es lo mismo)
A quién no le pasó que escucha a su amiga contar sus aventuras dignas de un capítulo de 'La dimensión desconocida', para volver después a su casa con una frustración considerable porque escuchaste que tuvo una noche salvaje con el doble de riesgo de Brad Pitt, que se tiró del placard de la habitación de al lado, que repasó de memoria el kama sutra y hasta le agregó posiciones, y vos te dislocaste las ultima vertebra cervical haciendo un perrito común y silvestre.
O los mitos masculinos. Está de moda decir o pensar que a los hombres les encanta que les metan un dedito en el ocote, que lo disfrutan, que les explota la pistola de lujuria gracias a una pequeña y nueva actividad. Yo me he ligado una patada en las costillas la única vez que lo hice sin preguntar porque a él no le gustaba, no es que lo consideraba una practica homosexual, no es que se sentía mancillado en su masculinidad. Simplemente no le gustaba, le dolía, le daba mas displacer que otra cosa.
y así se podría hablar ad infinitum. Porque los mitos están, son una suerte de placebo, de religión, de alguna manera nos son necesarios pero guarda que no son otra cosa que creencias y hay que dejarlas caer si algo se quiere mejorar, porque en una relacion en la que hay sexo de por medio, sobre todo si se tiene intenciones de continuarla, son dos, y cada uno viene con un bagaje diferente.
Yo crecí viendo las tangas de mi madre colgando de las canillas del unico baño que había en mi casa. Este chico que mencioné antes probablemente solo tenía acceso al guardarropas de su abuela, y ninguno de los dos está más en lo cierto que el otro.
Hay que hablar, hacer, compartir porque la verdad, ya se sabe, nos hace libres.
Relajen y gocen.

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