Estaba escuchando un programa en la radio. Los conductores hablaban del amor, de la pasión, de los afectos y la mar en coche.
Entre otras cosas hablaban de las llamas que se prenden y se apagan como una metáfora del fin del amor y la pasión.
Yo lo escuchaba sin prestar demasiada atención hasta que alguien vino y dio en la que yo considero la tecla.
Este señor (no podía ser de otra manera) se quejó. Dijo algo así:
Si, es cierto. El amor es como una llama, acalora, enciende. Una llama se apaga, o dos, y se enciende otra. Y de las otras dos, una se apaga y enciende otra por el costado, pero la otra llama, la de su partenaire sigue encendida. Puede pasar también que se enciendan dos llamas en una misma persona (puede pasar), una más pasajera, y pajera (Sabrán disculpar mi desatinada licencia poética. No pude soportar la homofonía) que la otra. El tema es que la otra, la rezagada, se enciende el doble que cualquiera porque, como todos sabemos, la indiferencia y/o el desaire alimentan el fuego, y entra, por despecho, a encender más y más llamas. Chiquititas, azules, rojas... pero muchas. Llamas y más llamas por todos lados.
Y después se arma quilombo, se arma un incendio forestal que se nos va de las manos...
Días atrás mi señora madre casi incendia su casa por olvidarse una sartén en la hornalla encendida, por distraída que es nomás. De pura casualidad escuchó un ruido extraño y se fijó antes de que todo estallara por el aire y en lugar de la casa quedara un cráter.
Cuando me contaba cómo había sido, me dijo que había sido por distracción, por no prestarle atención. Que si ella hubiera estado allí no hubiera pasado tal cosa.
Y en el amor, en el sexo se trata de eso también. De prestar atención. Todos sabemos cómo es el fuego (en todas sus formas, no?). Cuando te distraes un poquito perdés el control, se va, se vuelve destructor. O inocuo.
A lo que voy es que la 'llamita' de la que hablaba este buen hombre refiriéndose al amor existe, claro que si, pero muchas veces depende de cada uno que se mantenga prendida, no es algo que nos sea ajeno. Cuando se apaga es porque uno la dejó apagarse, porque no tenía más ganas de tomarse el trabajo, porque se cansó o, peor aún, porque se distrajo.
Evitemos los siniestros, señores.
No nos distraigamos que después andamos penando por pagar las consecuencias.
Verdad: 1
Hace 14 años

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ResponderEliminarCoincido con el primer comentario, poko claro rebuscado, vamos que se puede mejorar, la idea esta pero muy difusa
ResponderEliminarAl contrario de todos los demas me parece genial el escrito, poder plasmar tantas pelotudeces no es cosa facil, te ganaste el premio nena, los sexologos son tan chantas como los astrologos.
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