martes, 18 de agosto de 2009

Zencu

Estaba con mi sobrino, estábamos jugando. él tiene 4 años, casi 5.
Me estaba mostrando sus juguetes. Me decía 'Éste en Ben10. Este es su reloj 'Omnitrix' que hace que se transforme en lo que necesite para luchar contra los malos' mostrándome su muñeca. Y se transfora en éste, que es de fuego, en éste, que es de humo, en éste, que es un fantasma - me los iba mostrando de a uno, de lejos. Así hasta que no tuvo más y a mi se me ocurrió decirle:

- Te falta éste, que es el invisible - dije, haciendo la seña con el pulgar y el índice como la que uno le hace al mozo cuando le pide un café de lejos. Se me quedó mirando, no sabía si creerme o no. Me dijo, dubitativo:
- No... es mentira. Me estás diciendo una mentira.
- No, en serio, no sabés cómo me costó conseguirlo. Es carísimo además.
Me miró desconfiado, miró a su mamá buscando una respuesta, la tuvo, se volvió y me dijo:

- Tia, estás loca.
Acto seguido volvió a jugar con sus muñecos, con los que sí tenía.
Si mi sobrino hubiera sido sobrina se hubiera quedado conmigo rompiéndome las pelotas hasta el hartazgo con el muñeco invisible (psicoanalistas abstenerse por favor) y aunque le hubiera dicho y recontra jurado que era un chiste, que no existía, que yo también estaba jugando, le hubiera entrado por un oído y le hubiera salido por el otro porque lejos de conformarse con los muñecos que ya tiene (sic) se hubiera encajetado con el otro, con el que no existe, con el imposible.
A alguna le suena?
Algún ingenuo, desde su diván dirá: El niño se va a jugar con su 'muñeco' porque lo tiene, es lógico que la niña se quede esperando otro porque a ella le 'falta'.
Y bueno, no es tan simple pero puede ser, puede que no. Que eso no nos disculpe porque es precisamente la divina 'falta' la que atrae más 'muñecos' no al revés (Mafalda dixit).
A veces se trata sólo de romper las pelotas (inherente al género, sabrán disculpar) y otras, la mayoría, sólo se trata del amor.
Porque como dice el francés: amar es dar lo que no se tiene.

1 comentario:

  1. Exelente!!!!, sí somos unas rompe pelotas y siempre vamos atrás del "imposible"....pero la misma energía la ponemos en lo cotidiano haciendo posible lo que para un hombre sería irrealizable. Bea

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