lunes, 23 de noviembre de 2009

Que no te vendan amor sin espinas...

Ayer estaba en la casa de una amiga. Charlábamos de cosas en general y del amor en particular (si, si, muy femenina la tarde de mi domingo).
Ella me contaba que estaba un poco preocupada por su actual situación de pareja. Me decía que no le pasaba con él, con Coco (así le dice) lo que le solía pasar en sus relaciones anteriores, todas absolutamente funestas y destinadas al fracaso más acérrimo, dignas del olvido.
Me decía que a veces iba caminando por la calle y veía parejas de la mano, o chapando en alguna esquina y no podía evitar adjudicarles una vida feliz, una relación plena llena de satisfacción que alimentaba a cada instante sus corazones hinchados de alegría y amor. Recordaba que antes, cuando se encontraba en medio de una relación, aunque más no sea una posibilidad de visita higiénica, ella se moría de celos, se sentía ansiosa y vulnerable, tenía miedo incluso de perder al ñato en cuestión.
- Entendés que no me pasa eso? Ahora estoy relajada, a veces ni ganas de coger me dan, total si no es hoy será mañana, o pasado... estoy muy segura de que Coco está ahi y de que no sería capaz de cagarme, de hacerme daño ni nada por el estilo... entendes que estoy tranquila?'
- Sí, sí que te entiendo... - le dije, agarrando el mate que me ofrecía mientras pensaba en mi, en cómo yo voy al amor con una actitud absolutamente kamikaze, que lo padezco como una adolescente porque sufro, porque nunca es sin angustia porque nunca nada es suficiente (oiga, no no, no es que soy histérica, no soy una insaciable, me refiero a que nunca termina siendo suficiente lo que yo tengo para dar porque un minuto antes dí absolutamente todo) y vivo la situación con una incertiumbre atroz, como si a cada momento pudiera irse y dejarme ahí, agonizando, porque al susodicho le di la cáscara de mi alma y me quedé en carne viva. Yo soy la peor pareja, y sin embargo añoro esas experiencias.
Terminé mi mate y las dos suspiramos. Sonó mi teléfono y gracias a Dios nos dió un respiro, una posibilidad de cambiar de tema y salir de sendos agujeros.
Hablamos de dos o tres boludeces, tomamos dos o tres mates más y me fui. En el camino seguí pensando, of course, de eso no sale una tan fácil (ven por qué quiero ser hombre?). Me acordé de un amigo que, antes de casarse un par de años atrás (justo en el momento en que empecé a meter la para y no paré, pero esa es otra historia), ante mi atónita postura frente a la noticia y en respuesta a mi pregunta, me dijo: 'me caso porque ella me cierra, el combo me cierra, compro. Y me caso'. Yo me ofendí, me pareció una aberración a los ideales, sentí que traicionaba todo lo que yo creía hasta ese momento. 'Un combo? Comparás tu matrimonio con una hamburguesa con papas fritas?' Me respondió algo, pero yo me fui sin escucharlo.
Quizá lo que me dijo fue eso, que el amor no es sólo pasión sino que es decisión y elección, que suma de las piezas es mucho más interesante que el brillo inteso y sin fin de una sola de ellas, aunque esa sola pieza se trate de amor propiamente dicho.
Es decir, no digo que no tenga que haber amor, digo que no es sólo eso (Ni es suficiente).
Eso.
(Igual, insisto, yo sigo estando jodida.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Podés decirnos lo que quieras por aca: