Una amiga vino a contarme su primera cita con un chico que le gustaba.
Parece que finalmente el pibe, 'un gilún medio dormeta al que le perdoné la vida (fueron sus palabras bajo la influencia de la indignación), que después de un mes de calentarme el marote se decidió a invitarme a salir. Imaginate - continuó - son esos tipos que te gustan de una, de los cuales te imaginas, porque los incluíste en tu más mugrienta fantasía, que te van a coger como nunca te cogieron y que sólo por eso le perdonás la vida si te boludean durante un mes. Un mes! un mes me banqué que me mandara mails pelotudos hablándome de no se qué carajo, porque ya no me acuerdo, sin invitarme ni a la esquina. Cuando finalmente pasó yo me fui a hacer pelo y barba, me puse la lencería hot, me perfumé, todo, imaginate. La salida estuvo bien, recreativa, muy normal. Qué me importaba si total después... Tuve que decirle yo que no, que otro vino no pidiera y que nos fueramos a 'otro lado'. Entendió y yo entré a relamerme, ya estaba en la recta final. Fuimos a un telo, entramos a la habitación y yo entré a desplegar mis habilidades gatunas. Me le tiré encima, le dije cosas irrepetibles, le arranqué la ropa y yo también y me le tiré encima. No daba más. Y el pibe no...
- Qué, no se le paró? - pregunté.
- No, sí, sí, se le paró, garchamos un rato y después nos fuimos. Pero estaba raro. Parecía incómodo. Estaba torpe.
- No te gustó entonces? -
- Sí, yo que sé. Estuvo bien, recreativo, muy normal.
- Ah...
- No me volvió a llamar... Los tipos al final son todos iguales. Una se esmera, hace todo lo que les gusta y se comportan como unos salames.
Este es un lindo ejemplo. Escucho más de lo quisiera que 'todos los tipos son iguales' o que 'cada vez están más histéricos o más aputazados' Yo sé que algunos Mikes Amigorenas salen con polleras y usan maquillage, pero son los menos. Estamos fallando, me parece, en otra cosa: somos egocéntricas, somos narcisistas. Hemos luchado y roto los quinotos para que se reconozca la igualdad entre los géneros pero a la hora de los bifes actuamos a desmedro, a puro desmedro, de todo eso. A las mujeres les gusta, lo recalaman todo el tiempo, el trabajo fino: que el juego previo sea largo y generoso, que el sexo sea salvaje pero cálido, que se tomen el tiempo porque NO TODAS SOMOS IGUALES. Es una pena que no practiquemos con el ejemplo.
Mi amiga nunca reparó que el pibe que tanto le gustaba en realidad prefería otra manera, nunca tampoco dedicó un minuto a preguntarse qué le gustaría. Fue, nomás, con el manual de la vieja escuela abajo del brazo y habiéndose aprendido la coreo de Demi Moore, reclamando pericia y acusándolo de no tenerla cuando su principal obstáculo fue ella. No se interesó, no reparó en él. No supo cómo hacer y reclamó, como solemos hacer (Dios me perdone) todas nosotras.
Saquémonos las anteojeras mujeres, nademos en la diversidad porque, bien lo dice el dicho, en la variedad está la diveresión.
Verdad: 1
Hace 14 años

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