sábado, 9 de mayo de 2009

Soldado que huye ¿sirve para otra guerra?

Se dice que en el amor y en la guerra todo vale.
No adhiero del todo, pero sí me parece que tienen similitudes.
Por ejemplo, el amor es un campo de batalla.
Si me pongo a hablar del amor podría ocupar más tiempo y espacio del que dispongo, así que me voy a circunscribir al área de interés que nos convoca: el sexo.
Y como el sexo es parte (necesaria) del amor de pareja, la regla se extiende, abarca este punto en todo su esplendor.
En una batalla tenemos los diferentes personajes. Está el aguerrido, aquel que toma al toro por las astas y va al frente como trompada. Es el líder nato, el que se hace jirones el uniforme si hay que hacerle un torniquete al compañero. Haciendo el correspondiente traslado al catre, nuestro Rambo es aquel, o aquella, que se mueve como pez en el agua, que te sarandea y te da vuelta como una media y te deja exahusta. Es aquel que sabe hacer el molinete espacial y quedar magnífico, es con el que no te enredás a la hora del cambio de posición porque la tiene clara. Lo sabe, estuvo en mil batallas.
Está el general, el que da las órdenes para que los demás las cumplan. Es útil, es necesario porque es el que está pensando el cómo, es el que ve la fotografía completa. También se embarra, también arremete, pero es el que da las órdenes desde un escritorio la mayoría de las veces. Nuestro Napoleón sería aquel que te dice: ahora chupámela como vos sabés (y una va, no? quién no se encontró alguna vez obedeciendo)
Tenemos también al último escalafón, el que está ahí, el que se pierde en la multitud y quizá hasta da la vida por la batalla. Es el que muere en el campo y si sobrevive lo hace sin pena ni gloria. Nuestro soldado raso es ese del que no te acordás el nombre, que viste alguna vez pero que decidiste no llamar más porque no es que no te gustó, es que fue tan tibio que para lo único que sirve es para mantener encendida, en tu agenda, la llamita en nombre del soldado universal. Es una pena.
Del que sí te acordás porque no te gustó, y no te gustó porque en realidad te encantó y te dejó caliente en ytodas sus formas, es el enemigo. Es el que viene, te da pelea, te hace tener miedo a veces, sentirte valiente otras, hace que pienses estrategias que nunca implementas porque se te viene encima, te apunta y te dispara y ahí sos vos, para él, el soldado raso que pelea para no serlo. El fucking enemigo. Pero te hace ver las estrellas, convengamos.
Está el estratega. El que piensa cómo, cuando, por dónde. El que conoce las artes porque las viene estudiando, hace el laburo fino, observa. Ese es el que te tiene en vilo. Ojo, no confundir con el enemigo, porque el enemigo es el que no llama de nuevo, pero el estratega es el que llama en el momento justo, cuando ya te quemó la marula y te tiene ahí, al horno, cosa de que cuando estés lista, jugosa y doradita te parta en cuarentamil pedazos y hasta vos lo disfrutes. Es un partener complejo pero, particularmente, es el mejor de todos. El estratega es adictivo.
Está también el corresponsal de guerra, ese que da las noticias a los interesados. Es el reportero que lleva las novedades, da los detalles, cuenta y, la mayoría de las veces (está históricamente comprobado) fabula. Es ese que cuando te lleva a una reunión ves cómo los amigos no paran de mirarte las gomas con fervor, cuchichear, darse miradas, señas, caras... porque sí, porque saben hasta el color de la tanga que te pusiste aquella vez, cuando no eras nada para tu chongo. Y, como este pelotudo anduvo agrandándose la pija para no ser menos, vos quedás como el gato pornográfico que tiene las habilidades que todos ahí fantasean. Y sí, la decisión es tuya.
Y así podemos seguir con la lista, que llegaría hasta el infinito. Pero el punto es que puedas identificarte para poder salir vencedor. Depende de cuál sea tu rango vas a encontrar a tu mejor contrincante. La idea es que no mueras en el intento porque coger es divertido, no definitivo.
No nos olvidemos que los muertos también son una parte de la batalla.

2 comentarios:

  1. BUENISIMO, IMPECABLE LA DESCRIPCION DE LOS PERSONAJES

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  2. Ojo, entre las mujeres también está "La Corresponsal de Guerra". Alguna vez tuve una historia con una mina que me hizo tanta propaganda (creo, exagerada) que al mes de no vernos más, me buscó una de sus amigas porque quería el tratamiento completo.

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