Ayer M. dijo:
La semana pasada dejé a mi marido. Lo dejé porque ya no me calentaba más. No me daban ganas de coger, no quería que me tocara. No pasaba nada. Y antes de bajarme a otro preferí abrirme. Ahora me da cosita. Imaginate que tenía todo un proyecto de vida con él, pero bueno.
P. dijo: yo hace 15 años que estoy casada. Y hace 12 que estamos haciendo terapia de pareja porque a mi no me gusta coger, no hay caso. Hace 4 años que no hacemos nada. Pero bueno, seguimos juntos.
Un tercero, en el mismo grupo, dijo:
No me digas, yo estuve casado 20 años con C. Nos casamos muy pendejos, nos casamos casi vírgenes. Resulta que después de casarnos ella me dijo que no insistiera porque si quería mojarla ella no era la indicada. De coger ni hablar. Yo seguía con ella porque la amaba y me mataba a pajas hasta que me cansé y sali a buscar afuera lo que me faltaba en casa. Le di a troche y moche.
Una noche cualquiera C. me dijo que no quería seguir más, que se iba. Agarró sus cosas y se fue.
Qué les cuento que al año siguiente me entero que sale con alguien y que le da a la matraca por los 20 años que no mojó ni el pan en la salsa.
Las tres historias eran diferentes pero rondaban sobre lo mismo.
Particularmente creo que es una costrucción, que el sexo en otra contrucción más. Somos seres complejos los humanos. Entonces le encontramos pelos a la gaviota.
Y solemos confundir el maíz con el pororó.
El amor requiere del sexo, eso lo sabemos todos y no es tema de discusión. Pero hay que ayudarlo un poco. M tiene 23 años. Se casó demasiado joven, pero tambien le dio poco tiempo, no germinó, no se animó a ver de qué color era la flor que iba a venir. A veces está bueno tomarse el tiempo, resistir un poco la tentación porque las crisis nos llegan a todos y vale la pena probar, sobre todo si pusiste toda la carne al asador ante un altar. Pero tampoco deberían ser 15 años. Porque ahí nos estamos mandando la parte. Yo entiendo que dé miedo, que despues de tanto tiempo y planes dar un paso al costado te hace fruncir el tujes pero, si no queres terminar como el pobre pelotudo, el ex marido de C, hay que hacer de tripa corazón y largar el fardo.
El dolor a largo plazo es la trinchera de los cobardes, sobre todo porque saben que saliendo a recibir la balas es mucho más probable que salgan victoriosos. Ni ilesos ni sin cicatrices, pero si vivos y victoriosos.
Nuevamente, no nos hagamos los sotas.
Verdad: 1
Hace 14 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Podés decirnos lo que quieras por aca: