martes, 16 de marzo de 2010

Drenaje linfático

Un hombre le dice a otro: yo soy racista, no me banco a las mujeres y a los carteros.
y el otro, su interlocutor, le pregunta: por qué no te bancas a los carteros?
...
Dias atrás, en una reunión, un participante largó: las mujeres estan cada vez más putas.
- Qué querés decir con 'más putas'?
- que no son las de antes. Antes las mujeres no laburaban, no salían, tenían hijos... dónde están las mujeres de antes?
- Antes, están antes - dije - y definitivamente, con esa vida deben estar pesando unos 130 kgs.
- No... - insistió - desde que les dimos más libertad, están más putas, todas. No es lo mismo.
Días más atras, mirando tv, en uno de los canales de series vi un adelanto de una que creo que empezó la semana pasada, o la anterior... hace poco. Es una que dice, (o que profesa!) que 'los caballeros las prefieren brutas'. Me quedé mirando de qué se trataba y, en los breves 2 o 3 minutos que se dejó ver aparecía un señorita muy linda, que supuestamente era una profesional exitosa e independiente a la que le va bastante mal en el amor. Entonces dejan ver a mujeres enfundadas en vestidos cortísimos, jeans peligrosos, escotes impensados, andando por la vida quejándose de la mala suerte de ser empresarias porque, ¡oh ay de mi!, no seremos felices nunca en el amor.
Me pareció al principio graciosa, una rara parábola centroamericana de los avatares de alguna tetona pero inteligente despechada que se descargó en un libro en la que los incluía a todos... pero sobre todo, a todas.
Y andaba quejándome de aquello, protestando por la sensación de que me están boludeando cuando me tratan de inculcar que hay que hacerse la estúpida para conseguir un macho (otra más, la colombiana: 'Sin tetas no hay paraíso'), cuando veo un cartel de esa fatídica obra de teatro que reflexiona que no será feliz, pero tiene un marido. Bueno, pensé, estoy errada?
Luego anduve por la calle, por la bendita Santa Fe y una invasion de imagenes coloradas invadió mi campo de visión: día de la mujer, 8 de marzo. Las bombonerias, las florerias, las casas que venden sábanas y toallas, las zapaterías, carteles del Gobierno de la Ciudad que nos invitaban a participar de maratones femeninos, (y yo no podía dejar de imaginar a hombres entrados en calor y en años viéndolas correr... pero eso es mio, sorry)
Y casi que veía a un batallón de féminas orgullosas de lucir sus correspondientes remeras numeradas correr una maraton como si fuera un estandarte. Pensaba luego en todos los hombres yendo a comprarles pequeñas bombachitas. Me imaginaba a las mujeres aprovechando la fecha para recibir sus espejitos de colores... haciéndose las brutas, o las felizmente casadas.
Y son pocos los que recuerdan, o peor, se interesan por el motivo de la fecha. No es cuestión de hacer aquí una reseña histórica sino de recordar que no es un día que se festeja sino que se conmemora. Debería ser un día que nos recuerde que no deberíamos cometer atrocidades nunca más.
Y no quiero hacer una apología del socialismo recalcitrante, no me voy a poner a batallar contra el sistema, ni contra las estrategias de venta. A mi me gustan los regalos y los celebro con alegría. Los recibo, los agradezco, pero no me refiero aquí a ello, no es eso lo que me molesta.
Mientras pienso todo esto recuerdo con un poco de asco, tristeza si se quiere, que quienes no recordamos esto somos principalmente nosotras, que andamos por los bordes. Que respondemos como si fuera una formación reactiva: o salimos a con banderas a proclamar por nuestros derechos revoleando setentistas corpiños o lo hacemos por atrás, como si hacerse la estúpida, o la bruta para que los caballeron nos prefieran nos reinvindicara en nuestro estatuto del otro sexo, al decir de Simone, o del sexo fuerte. Como si aullar con los lobos, siguiendo a Sigmundo, nos evitara el laburo o el título de ser más putas que antes.
En fin, estas cosas me producen enojo, me permito la protesta porque de ninguna manera creo que diferenciándose a traves de pancartas o estrategias genere la igualdad. (Ojo, tambien creo que la igualdad, la tan mentada igualdad entre los sexos, tiene demasiada prensa) No somos iguales, nunca lo seremos ni queremos serlo. Eso no significa sin embargo que tengamos que ser más putas para tener éxito.
Por eso, mujeres lectoras, basta de mails pelotudos con frases de power poit que revindican a la mujer felina que batalla contra las adversidades para hacernos sentir bien(?) una vez al año, porque el resto de los dias con un simple mensaje de texto recibirás muñecas en tanga en tu celular.
El día de la mujer debería ser el día hábil inmediatamente posterior día del hombre, y el regalo más interesante, dignidad todos los días del año.

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