
Recibí un mail el otro día, de esos que alguien mánda a unas 783 personas que no se conocen entre sí. Cuando lo abrí alguien decía que por favor miremos la foto adjunta (que tambien adjunto) que era muy graciosa y piripipí.
Claro, como ustedes, me reí un rato. Acto seguido me angustié, soberanamente me angustié.
No me voy a poner a redactar una nota sobre el trágico apostolado de la mujer golpeada ni es mi intención hacer una movida a favor de los derechos de la mujer porque de eso se encargan los que saben que no es mi caso. Yo me angustié porque muchas alguna vez hemos estado en esa coyuntura. No la de los golpes, la otra, mucho más violenta, la de ceder ciega y absolutamente.
Claro, suponiendo que Marta volvió con GM.
Una amiga me contaba anoche, angustiada (gracias a Dios), cual era su posición en la historia. Vino en situación de harapo cuando, saliendo de su trabajo alrededor de las 22.30 hs, en Pompeya, su pareja le comunica por teléfono, en los peores términos, que no se le ocurra ir para su casa porque él la esperaba a las 9 de la noche, no a la 10 y 10. Porque se supone que siendo viernes a esa hora ya deberían haber comido y estar descansando.
Cuando ella, apunto de explotar por esa excesiva mezcla de impotencia, desconcierto, odio y amor, le dice que acababa de salir de trabajar, él le dice que claro, siempre tiene una excusa.
Luego, cuando la despedí a eso de las 3 de la mañana, borracha y derrotada, pensé que iría de todas formas hasta su casa y le pondría un rompeportones en el culo. Pero no lo hizo (de nuevo, gracias a Dios). Hace un rato volví a hablar con ella y me dijo que ya estaba 'casi resuelto', que habló con él al medio día cuando se despertó. Que él seguía enojado por su demora de anoche, que hoy iban a hablar pero que tenía que esperar a que él la llamara otra vez más tarde porque estaba muy cansado y estresado por el trabajo y principalmente por lo que ella le hizo anoche, porque él trabaja tanto... que él le anticipó por teléfono que ya no le era tan útil, que no le servía tanto de esa manera porque él no sabe si va a sostener que ella no estuviera temprano todas las noches a pesar de que se tratara de su trabajo y de su vida. Porque ya era hora, a esta altura de la vida y a la edad que tiene, de que las cosas se den de esa manera. A él no le sirve de otra forma.
Tambien le dijo que ya no le interesa controlarla, y que eso es signo de que ya no le importa tanto.
No es la primera vez que pasa esto, le dije.
Cada tanto viene a casa con algo similar. Un día me contó que la cagó a gritos porque dejó la ropa tirada en el cuarto, la de ella. Otro día la echó de su casa porque fue a tomar unos mates a la casa de una amiga y llegó media hora más tarde porque se supone que ella debería haber cocinado porque es la mujer de la historia. 'Imaginate, llamó mi mamá y le tuve que mentir diciéndole que estabas cocinando', le dijo.
En otra ocasión no le permitió cambiarse de ropa para el cumpleaños de su mejor amiga porque era tarde y tenía que deviarse del camino. Y una vez en el cumpleaños le hizo tal escena que se tuvieron que ir antes. Sin gloria y con mucha pena.
y todas, todas las veces, la reta con el dedo indice dando directivas.
Y ella cede. Cede todo el tiempo. Cede sin detenerse un segundo a pensar qué pasaría si dejara de hacerlo.
Es imposible negociar con él. A la primera de cambio, cuando le digo algo que quisiera modificar en la relación tira la toalla, se levanta y se va diciendo que las cosas son así, que si no me gustan que me vaya y lo deje tranquilo. Dijo. Pero nunca se va.
Así podría seguir hasta el infinito punto rojo, pero no quiero hacer leña del arbol caído cuando el mensaje ya fue transmitido.
En materia de derecho existe una figura jurídica nominada 'pretensión', que se utiliza a la hora de convenir o 'reconvenir' (otra figura) en un acuerdo o situación.
Por ejemplo. Yo le quería cobrar una guita que me debía el vecino e hice una demanda, la pretensión es 'Cobro de suma de dinero'. El vecino se hizo cargo y me presentó respuesta alegando lo un asunto equis y me dio excusas válidas o fomas de pago, él reconvino con pretensiones
Mi amiga finalmente reconvino ante la demanda (atroz y sin sentido) pero lo hizo sin pretensiones.
Y cada vez que pasa algo así se le achica un poquito el corazón.
Cada vez que veo la foto de Marta me da una puntadita un poco más arriba del ombligo.
Esos son los estragos que hace el miedo a estar solo.